martes, 21 de mayo de 2013

EXTRACTO DE “LOS 20 MEJORES EXPEDIENTES X ESPAÑOLES”



EXPEDIENTE 4
“FOO-FIGHTERS”: EL ENIGMA DE LOS “CAZAS DE FUEGO”

Miguel Pedrero

Durante la II Guerra Mundial se recogieron numerosos testimonios sobre la presencia de bolas luminosas de aproximadamente medio metro de diámetro, que acosaban a los pilotos mientras realizaban sus misiones. Estas esferas fueron bautizadas por los aliados como “foo-fighters”, término que podría traducirse por “cazas de fuego”. Sin embargo, estos misteriosos objetos voladores siguieron viéndose durante las siguientes décadas en los cielos de todo el mundo. En el presente capítulo ofrezco los casos más impactantes sobre este fenómeno que he podido investigar en España: desde “foo-fighters” que entran en viviendas a incidentes de este tipo que provocan efectos físicos en los testigos, pasando por sucesos que nada tendrían que envidiar a una buena novela de ciencia-ficción.  


Más complejo e interesante es el caso en el que me centraré a continuación. Tuve la oportunidad de entrevistar a sus protagonistas en Zaragoza gracias a la labor de los investigadores maños Víctor Martínez y Carlos Ollés, este último presidente de la SIPE (Sociedad de Investigaciones Parapsicológicas y Exobiológicas), asociación sin ánimo de lucro centrada en la investigación de sucesos paranormales y ufológicos. Ellos ya habían estudiado previamente el caso, de modo que me facilitaron enormemente las cosas. Un domingo de octubre de 2011, los investigadores Carlos Ollés, Marcelino Requejo, Carlos Fernández, Javier García Blanco y quien escribe nos presentamos en el domicilio de los testigos, un joven matrimonio con un hijo de corta edad. Allí, en el salón de la casa, F. A. nos narró la primera de sus experiencias OVNI, pues en la segunda compartió protagonismo con su esposa. Pero vayamos por partes.
El 7 de diciembre de 2006, a las 18:35 horas, F. A. salió de su trabajo en una nave industrial. Enseguida enfiló su automóvil hacia la autovía Z-40 en dirección a Castellón, para dirigirse a su domicilio en la ciudad de Zaragoza. Pasados unos minutos, divisó a su izquierda una luz blanca, en cuyo interior destacaba un color rojo intenso que palpitaba. Sobrepasó el desvío hacia la Avenida de Gómez Laguna y se dio cuenta de que la luz ya no era visible. Sin embargo, en ese preciso instante se formo una espesa niebla, dentro de la cual distinguió cuatro luces intermitentes dispuestas en posición horizontal y de colores rojo y azul. Las mismas, que se encontraban sólo a unos diez o doce metros de su coche, descendieron hasta situarse a unos dos metros de la carretera. Nuestro protagonista se vio obligado a pisar el freno y dar un rápido volantazo para esquivar a los No Identificados, lo que provocó que perdiera el control del vehículo durante unos instantes, aunque finalmente consiguió estabilizarlo.
Una vez repuesto del susto, comprobó que las luces habían desparecido. Pero, de repente, a su derecha, se encontró con una nueva sorpresa: un objeto circular de unos veinte metros de diámetro, estático a unos quince del suelo. Su contorno estaba formado por luces de menor tamaño también circulares y de distintas tonalidades, y en su interior, muy luminoso, parecía que “algo” fluctuaba. Pasó a unos dos metros bajo la vertical del OVNI, a escasa velocidad, y acabó perdiéndolo de vista. Como en muchos otros casos de encuentros cercanos con OVNIs, F. A. aseguró que notó una extraña sensación durante el avistamiento, “como si todo, la realidad que me rodeaba, se hubiera detenido”.

Un caso extraordinario
Sin embargo, no es por dicha experiencia que traemos a F. A. a estas líneas, sino por el siguiente incidente OVNI que protagonizó, en esa ocasión en compañía de su esposa. Si me he detenido en el caso narrado anteriormente, es porque posiblemente guarde relación con el que desgranaremos a continuación. Calma, ya entenderán. Cedamos la palabra, por tanto, a F. A. Su esposa, presente durante la entrevista, ratificó punto por punto lo contado por nuestro informante. Así habló:

Esto ocurrió el 20 de julio de 2007 en un vuelo de la Compañía Air Europa. Después de pasar unos días en Egipto, regresábamos a España. El vuelo partía de El Cairo a las once de la noche hora egipcia y aterrizaba en Barcelona. Nos tocó casi al final del avión, en la fila de la izquierda. Cada fila constaba de tres asientos. Mi mujer ocupaba el de la ventanilla, yo el del centro y a mi derecha había una señora. A los quince o veinte minutos de despegar, mi mujer se levantó para ir al servicio, y yo ocupé el asiento de la ventanilla. Cuando ella volvió, se acomodó en el del medio y así nos quedamos.
Al poco rato, veo por la ventanilla una luz blanca bastante grande, y a la izquierda de ésta, otra más pequeña también blanca, pero con un punto rojo en el centro. Me sorprendió mucho porque era igual a la primera luz que vi cuando tuve el avistamiento mientras circulaba por la Z-40. Eso me puso sobre aviso, sin embargo no dije absolutamente nada. Fue mi esposa la que me comentó: “¿Te has fijado en eso?”. Yo le respondí que sí y, en ese momento, la luz blanca grande desapareció y se quedó la otra, la del punto rojo en el centro. Entonces yo dije algo así como “parece un OVNI”, y justo cuando pronuncié la palabra “OVNI”, la luz se empezó a mover haciendo círculos y en zigzag.
Entonces se dividió en dos o una salió de la otra, no sé. Ambas eran iguales: blancas con el punto rojo en el centro. De pronto, vi que se iban acercando al avión, haciéndose más grandes, y nos empezamos a poner nerviosos. Creo que nadie más veía nada porque ya habían apagado las luces y todos los pasajeros estaban durmiendo o descansando. Lo raro es que durante bastantes minutos no perdimos las luces de vista. Y eso es muy extraño, porque el campo de visión que teníamos a través de la ventanilla era bastante reducido. Parecía que esos dos objetos querían que los contempláramos. Cuando estaban bastante próximos, desaparecieron y volvieron a aparecer todavía más cerca, y así varias veces, siempre alternando los colores blanco y rojo.
Entonces se me ocurrió filmar los OVNIs. Encendí mi teléfono móvil, lo pegué a la ventanilla y lo puse en modo grabación de vídeo. Nada más activar dicha función, el teléfono, no me preguntes por qué, comenzó a temblar, y el cursor de abajo, que avanza a medida que pasa el tiempo de grabación, dio un fogonazo, como si hubiera llegado al final de la grabación en un instante, por lo que sólo pude filmar durante unos segundos. En el vídeo se puede comprobar la hora: eran las 23:17, hora de Egipto. Total, que apagué el móvil y lo guardé en mi bolsillo.
En cuanto a los OVNIs, continuaban aproximándose al avión. Cuando estaban ya muy cerca, pudimos ver que se trataba de dos luces rojas muy grandes, que volaban unidas por una especie de “barra dorada”. Aquello pasó por encima del avión, así que durante unos instantes dejamos de verlo, y luego apareció por el otro lado, por la ventanilla que teníamos a nuestra derecha, al extremo contrario del avión. Nadie tapaba esa ventanilla, así que continuamos viendo el objeto, que se fue alejando hasta convertirse en lo del principio: una luz blanca con un punto rojo en su centro. Se alejaba y se acercaba, pero siempre podíamos contemplarla a través de la ventanilla. Total, que acabamos quedándonos dormidos. Cuando nos despertamos, ya no estaba. Y a partir de ese momento aparecía y desaparecía constantemente. Nos volvimos a dormir, y cuando abrimos los ojos, ya estábamos llegando al aeropuerto de Barcelona. Y ahí seguía el OVNI. Entonces el avión giró a la izquierda para tomar tierra y el objeto continuó recto, de modo que lo perdimos de vista.

La voz dijo: “No me miréis”
Una vez en el aeropuerto de El Prat, tomaron un taxi hasta la estación de autobuses de Barcelona, donde debían esperar algunas horas hasta que saliera el primer bus a Zaragoza. Y aquí viene lo más interesante. F. A. se acordó de la grabación que había realizado con su teléfono móvil, así que lo sacó del bolsillo y lo encendió. En la grabación, de escasa calidad, sólo se observan dos puntos de luz durante unos instantes. Sin embargo, lo sorprendente es que se escucha claramente una voz de mujer, de aspecto robótico, que dice en tono imperativo: “No me miréis”. No hay lugar a dudas, la frase es rotunda.
Pero hay más. Cuando F. A. nos estaba relatando su avistamiento en el vuelo de Air Europa, el investigador Javier García Blanco tomó su ordenador portátil y tecleó en Google la fecha del incidente y Egipto. Y sorpresa. En una página web que recopila casos de OVNIs acaecidos en el país del Nilo (www.ufo-egyptian-hunter.org), encontró que, en la fecha en que nuestros informantes vivieron su experiencia OVNI -el 20 de julio de 2007-, desde El Cairo una persona conseguía “capturar” con una videocámara las evoluciones de dos objetos voladores no identificados… 
(Continúa en “Los 20 mejores Expedientes X españoles”).

1. Dibujo que muestra las diversas fases del avistamiento protagonizado por F. A., realizado por el propio testigo. 


2. F. A. también trazó un esquema de su siguiente experiencia OVNI, cuando volaba a bordo de un avión que hacía la ruta El Cairo-Barcelona.


Podéis seguir a Miguel Pedrero en su blog:

http://los20mejoresexpedientesxespanoles.blogspot.com.es/


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